Frustración a la vista

Querido lector/escritor,

bienvenido al mundo de la literatura, un lugar mágico donde visitarás mundos que jamás pudiste imaginar. Conocerás a personajes realmente fascinantes que odiarás, amarás y con las que probablemente llorarás mientras vives aventuras propias de una película de acción. El paraíso, ¿verdad? Pues ten cuidado, porque la frustración viene de camino.  

Ya seas un escritor en ciernes o un lector curtido en mil batallas, hay algo para lo que nunca estás preparado: el momento en el que tu mayor afición se vuelve frustrante. Vayamos por partes.

Comencemos con el lector- Sí, tú, el que está viendo este artículo justamente ahora. Seguramente esta semana habrás leído unos tres libros que te han encantado. Son lo mejor que ha caído en tus manos en los últimos meses y te han dejado ese sentimiento de “¿qué hago ahora con mi vida?”.

Tu primer pensamiento será el de coger otro libro y, aunque lo hagas, hay algo que no está bien. Dentro de ti, es posible que sientas algo que se remueve, que te invita a buscar mil fallos a esa nueva lectura y compararla con anteriores, haciéndote sentir mal. Permíteme un consejo desde ya: deja el libro.

Lo que estás sintiendo es frustración contra un libro que no cumple con tus expectativas porque no puedes evitar echar la vista atrás, hacia otras joyas de tu estantería que fueran una maravilla para tus ojos. Este tipo de sentimientos son peligrosos (no es que te lleve al lado oscuro, tranquilo), pues pueden desencadenar un bloqueo lector. Y eso, querido lector, no es que sea malo de por sí, pero no es agradable.

Esa enfermedad podría tenerte sin leer durante meses hasta que pudieras comenzar la recuperación. Semanas enteras sin atreverte a coger un libro. Qué infierno.

Ahora ocupémonos del escritor, como yo, que estoy redactando este artículo. Un escritor crea mundos de la nada y dibuja escenarios con las palabras para que un lector pueda recrearlos en su imaginación. Claro que, como todo trabajo creativo, tiene muchos problemas y sobre todo frustraciones derivadas de pensamientos tóxicos. Por ejemplo, encontramos dudas del trabajo de uno mismo, autocomparación con ciertos escritores más jóvenes que él que ya llevan cuatro libros publicados, o celos por haber perdido el enésimo certamen literario.

Déjame decirte, posible escritor en ciernes, unas palabras que te ayudarán a olvidarte de lo que está a tu alrededor. Escribe para ti.
La clave para que nada de esto te afecte es, simplemente, eso. Relájate, da un paseo, deja que la frustración se vaya y vuelve a escribir. En el momento en que dejes de preocuparte por lo que hacen los demás, tú mismo comenzarás a brillar con luz propia.

Así que, lectores/escritores del mundo, dejad ir la frustración y respirad. Recordad que la literatura es para disfrutarla, no para odiarla.

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