Él, el personaje

“El lector puede ser considerado el personaje principal de la novela, 
en igualdad con el autor; sin él, no se hace nada.”

Elsa Triolet (1896-1970) Novelista francesa.


Imaginaos Las desventuras del joven Werther protagonizado por Peter Pan o Alicia en el País de las Maravillas con el Conde de Montecristo como personaje principal. ¿Cómo creéis que actuaría Hamlet si fuera convertido en cucaracha, o Antígona frente a la colonización de Marte?
Montándonos estas paranoias (llamadas crossovers) podemos darnos cuenta de la gran importancia que poseen los personajes en una novela. ¿Define la trama a los personajes, o los personajes a la trama? Eso es como preguntar si la vida te hace a ti o tú haces la vida, una paradoja cuyo resultado nunca podremos comprender.
Como bien sabemos, los personajes, según su importancia, pueden ser protagonistas o principales en el caso de que la acción se centre en ellos, secundarios si aparecen como mero relleno o antagonistas si actúan como villanos y se oponen a los protagonistas. También, según su psicología, podemos diferenciar a los personajes entre planos y redondos. ¡Alabada sea la plástica! Si aplicamos un poco la lógica, entenderemos que son planos aquellos personajes cuyo comportamiento sea exactamente el mismo durante toda la historia, y muchas veces esté fuertemente estereotipado, mientras que se les llama redondos a los personajes que presentan un cambio en su manera de pensar o de hacer las cosas a lo largo de la trama, normalmente causado por el efecto de una acción principal o de un personaje.
Así, podemos decir que el Conde de Montecristo protagoniza su libro y quien lo antagoniza es Danglars, y de la misma manera podemos analizar al protagonista y opinar que es un personaje redondo, a causa del gran cambio de mentalidad (de un muchacho simple, humilde y feliz pasa a ser un triste reo para convertirse después en un vengativo y soberbio rico).
Pero siempre hay un personaje cuya importancia es mil veces mayor a la de todos los demás, el narrador. ¿Y cuál es el porqué de destacarlo? Es simple: el narrador actúa como unas gafas mágicas. Todo el resto de personajes, de lugares, de acciones y todo lo que lleva dentro la novela, está visto a través de ese narrador (que puede ser desde un personaje que participa en la novela, como narrador interno, a un narrador externoomnisciente, o incluso el mismo autor). Así, nunca puedes saber si lo que se describe en la historia es totalmente cierto, porque todo pasa por ese filtro subjetivo que representa el narrador.
Como todos sabemos, un buen escritor ha leído antes a otros escritores, conoce los textos clásicos como la palma de su mano y es por eso que aunque todos intenten crear personajes o basarlos en personas a las que conocen, muchas veces existe una conexión que entrelaza a diversos personajes de épocas y obras muy distintas.
Por un lado tenemos un papel que me encanta, y que ya os he expuesto con anterioridad: lo he denominado la MADRE, y consiste en una mujer que suele aparecer joven al principio de la novela, y que se mantiene siempre ahí. El lector la ve crecer y de muchacha pasa a mujer, de hija pasa a madre y después a abuela, pero siempre sufre y nunca es feliz. Son ejemplos Úrsula Iguarán en Cien años de Soledad, Clara Del Valle en La casa de los espíritus y Ardid en Olvidado Rey Gudú.
Otro precioso personaje lo llamo el MAGO, y se basa en un papel secundario cuya finalidad sirve para ayudar a los protagonistas (tanto física como moralmente). Suelen ser personajes con unos poderes espirituales o una procedencia especial, como Melquíades en Cien años de Soledad, el Mago en Olvidado Rey Gudú o Atenea en la Odisea.
Continúo con un papel que se desdobla: la DONCELLA. Por una parte están esos personajes femeninos, jóvenes y de clase alta que buscan desesperadamente un amor perfecto: Elizabeth Bennet en Orgullo y Prejuicio, Catherine Earnshaw en Cumbres borrascosasJane Eyre, Kity en Ana Karenina, etc. Pero por otro lado tenemos esas mujeres, también de clase alta, pero que están cansadas de su monótona vida y necesitan un amante, o simplemente un cambio de aires, como Natalia en La plaza del diamante, Emma Bovary en Madame BovaryAna Karenina o Ana Ozores en La Regenta.
Después de este papel, que ha dado pie a tantas novelas románticas a lo largo de la historia, llega uno que también ha creado muchas novelas, pero con un toque diferente. Lo llamo el NIÑO, y consiste en una criatura que se dedica a vivir aventuras por cualquier causa, en muchos casos fantásticas o en otros por el contexto social. Suelen ser personajes que ocultar tras de sí una gran crítica camuflada entre inocencia y puerilidad, como Huckleberry Finn y Tom Sawyer, ambos de Mark Twain, El PrincipitoAlicia en el País de las Marvillas, el Lazarillo de TormesLos Cinco o Pipi Langstrump.
A continuación, analizando los típicos libros distópicos de ciencia ficción, podemos deducir otros dos tipos de personajes: el REBELDE, un hombre que va en contra de las ideas establecidas por una sociedad futurista, y la REVELADORA, que es la mujer encargada de activar los pensamientos de rebeldía en el personaje anterior. Son ejemplos Winston Smith y Julia en 1984, Bernard Max y Lenina en Un mundo feliz y Montag y Clarisse en Fahrenheit 451.
Por otro lado, entre los libros que siguen un perfil más clásico, llegamos al personaje del HÉROE, quien, a causa del destino, por una serie de fatalidades o sucesos, se ve obligado a llevar a cabo un viaje, una aventura o una acción que marcan su vida, como Odiseo, Eneas o el Conde de Montecristo.
Otros personajes que han sacado muchas lágrimas y han hecho identificarse a muchas personas con sus ideas son los INCOMPRENDIDOS, como Werther, Raskolnikov en Crimen y Castigo o Hans Castorp en La montaña mágica. Pero cabe destacar uno de los personajes más importantes de las letras universales, cuya posición se encuentra entre la de héroe y la de incomprendido (es lo primero para sí mismo, y lo segundo para los demás): el Quijote.
Pero la mayor importancia en muchas novelas la tienen los VILLANOS, entre los cuales hay algunos que lo son porque la vida los ha hecho así, como Heathcliff en Cumbres Borrascosas o la Celestina, y otros que son puramente malvados, como Danglars en el Conde de Montecristo, Drácula o incluso Dorian Grey, porque él es el propio antagonista de su novela.
Para acabar, pero no menos importante, tenemos a ese grupo de DETECTIVES que parecen ser siempre el mismo de tan misteriosos, callados e inteligentes que son: Philip Marlowe de Raymond Chandler, Hércules Poirot de Agatha Christie, Sherlock Holmes de Conan Doyle, el comisario Brunnetti de Donna Leon, el comisario Salvo Montalbano de Andrea Camilleri y el detective Carvalho de Manuel Vázques Montalbán.
Si nos movemos hacia la banda de los cuentos infantiles de Grimm, Perrault y Andersen, podemos distinguir al príncipe/héroe, a la princesa en problemas, a la bruja malvada, a los personajes secundarios graciosos y adorables…

Y por la parte de literatura juvenil actual, lo que más destaca son los personajes que en un principio creen que son normales hasta que se convierten en héroes: Katniss Everdeen, Percy Jackson, Clary Fray, Harry Potter, etc. También está el antagonista muy malvado, como el presidente Snow, Valentine o Voldermot, y el grupo de amigos que apoyan en todo momento al protagonista, así como la familia, que muchas veces oculta un secreto sobre su pasado. 

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