ENTREVISTA A MAIARA MARTH

Conocí a Maiara Marth en un viaje a Berlín. Los dos viajamos con el mismo grupo de teatro y la primera imagen que aparece en mi cabeza al pensar en ella es verla andando por las calles de la ciudad del Muro junto a su libreta, en la que escribía poemas cuando le venía la inspiración. Maiara ha crecido mucho desde entonces, en tan solo nueve meses. Ha publicado un libro de poemas y esa es la razón por la que le hago esta entrevista.

Maiara, ¿desde cuándo escribes? ¿Te viene el don desde pequeña o lo has ido adquiriendo con el paso del tiempo?

Llamarlo don me parece equivocado, porque tampoco sé si es un don. Tengo el placer de disfrutar escribiendo desde los trece años, pero también creo que ir desarrollando la vena poética y mi propio lenguaje a la hora de escribir es algo que se va dando con el tiempo.

¿Cuánto han influido tus raíces en tu manera de escribir?  Maiara Marth es Brasileña.

Nunca me habían preguntado sobre la influencia de mis raíces y ahora que reflexiono sobre esta pregunta, pienso que me ha influido en todo. Al fin y al cabo, muchas veces, aunque no lo parezca, pienso con metáforas y es de algún modo mi manera de entender el mundo que me rodea y todos los cambios que he vivido. Y es justamente por eso por lo que empecé a escribir.

¿La inspiración te viene sola o tienes técnicas para atraerla?

Normalmente viene sola: por un lugar, una persona, una situación, algo que hace brotar a esa pequeña chispa para convertirla en llama… Aunque también hay momentos en los que repaso algunos de mis poemas y hago una especie de cirugía, es decir, dejarlos de la forma exacta en la que quiero.

‘Orillas vivas’, el primer libro de Maiara Marth.

¿Sobre qué temas te gusta escribir?  ¿Hay alguno que se te resista?                      

La verdad es que me gusta escribir sobre casi todo lo que se me cruce en frente. Sin embargo, creo que resistir no es la palabra, sino que hay algunos temas que siempre son más complejos, que son más personales, aunque todos son personales, porque al final es mi perspectiva sobre las cosas.

Acabas de publicar tu primer libro, “Orillas Vivas”, ¿cómo surgió la idea de recopilar algunos de tus poemas y darles forma de libro?                      

No es que me surgiera la idea, realmente yo nunca había pensado en publicar un libro. Digamos que todo comenzó en Bachillerato, cuando mis profesores pensaban que estaba cogiendo apuntes y en realidad estaba escribiendo poesía, uno de ellos leyó lo que estaba escribiendo y resultó que, además de profesor, también era editor. Este hecho, más una serie de casuales ocurrencias, hicieron que acabase publicando un libro. Fue un momento muy alegre, aunque también me produjo cierto susto.        

¿Quién es tu escritor de referencia? ¿Por qué?  

No tengo un escritor referente. Me gusta mucho chapucear por diferentes obras, diferentes autores y recibir su manera de mirar. Creo que eso es muy importante, porque nunca me ha gustado encerrarme algo hermético.                    

¿Qué puertas te ha abierto escribir “Orillas vivas”? ¿Tienes algún otro proyecto a la vista?                      

Pienso que ahora mismo es pronto para hablar de las puertas, pero me quedo con que he vivido una experiencia alucinante con tan solo 23 años. Y que, por supuesto, he ganado mucho y he podido también compartir mucho. Sin hablar de las ganas o inspiración que me han dado para futuros proyectos.
Sobre los proyectos futuros, me encantaría arriesgarme escribiendo una novela. Por otro lado, poco a poco me estoy metiendo en el mundo de la música. Una sorpresita que estoy preparando con una amiga.

Maiara Marth.

¿Te atreverías con la prosa?                

Creo que he respondido a esa pregunta. Por supuesto que me atrevería, pero también creo que es un proceso que requiere tiempo y su propio ritmo.

Imagínate que tienes que convencer al lector de esta entrevista para comprar tu libro… ¿cómo lo harías?                      

(Risas) La verdad es que no creo que hubiera que convencer. Soy consciente del periodo que atraviesa la poesía actualmente y creo que es importante reinventarla y quitar ideas preconcebidas, porque la poesía está en todas partes.

¿Te ves en el mundo literario en el futuro? ¿Consideras que es complicado entrar en este mundo?                      

Sí que me veo en el mundo literario, aunque muchas veces me veo en mundos muy diferentes. Todos con tonos poéticos y relacionados con el arte, claro. Y también creo que es muy complicado entrar en ese mundo, aunque si tienes pasión y si le das un toque diferente, te puedes encontrar con un camino alternativo.

Maiara Marth en un recital.

¿Has recibido apoyo por parte de la editorial para publicar el libro desde el principio o ha sido un duro camino?

He tenido un gran apoyo. Creo que el mayor trabajo es el del artista peleándose consigo mismo. Y, por supuesto, en mi caso el querer tener claro que lo que iba a publicar de alguna forma tenía sentido. Que no era una historia mía conmigo, sino que realmente pudiera aportar algo al lector.

¿Cambiarías algo de tu libro ahora que han pasado unos meses?

Sí. De hecho, creo que ser artista es terminar por, de algún modo, odiar tu último trabajo, es decir, recrearte en algo totalmente antagónico. También creo que ser artista es nunca estar satisfecho y creer que siempre lo podrías hacer mejor, a pesar de entender que humildemente has hecho lo mejor que podías con la idea que tenías en ese momento.

¿Qué acogida ha tenido tu libro entre los lectores? ¿Dónde podemos encontrar tu libro?

Dentro de todo lo que ya hemos hablado y lo complicado del panorama, yo creo que sí que ha tenido muy buena acogida y críticas geniales, además por parte de perfiles de personas diferentes, cosa que me alegra mucho. Podéis encontrar el libro “Orillas vivas” en FNAC, en librería Hintza y en Lagun.

CONOCIENDO MEJOR A MAIARA MARTH

Un libro. ‘El niño con el pijama de rayas’.
Un autor. Eduardo Galeano.
Una canción. Um minuto para o fim do mundo.
Una película. Café de flore.
Un género. Ninguno.
Un poema. Puedo escribir los versos más tristes esta noche… de Pablo Neruda.
Una ciudad. Donostia-San Sebastián.

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