La isla del tesoro de los libros olvidados

A todo el mundo le encanta el olor a libro nuevo. Con sus páginas perfectas, los lomos sin arrugas y las esquinas sin ningún desperfecto. Solo deseas llegar a casa y ponerte a leerlo sin que a penas se note que una mano se ha atrevido a tocar tal belleza del arte editorial.

Pero en la destrucción, también hay arte.

Veréis: como amante de los libros, adoro ir a una librería a babear con los nuevos ejemplares y las novedades. Babear, que no comprar. Por razones que aún a día de hoy no comprendo, los precios de los libros son extremadamente altos para una estudiante sin ingresos. Solo puedo ir, leer un par de páginas y llorar en silencio mientras dejo allí tanta belleza. La solución está en secarse las lágrimas y correr a la librería de segunda mano.

También consideradas cementerios de libros, estas maravillas del mercado son lo más parecido a una isla del tesoro para mí. Estanterías, estanterías y más estanterías repletas de libros de diversas ediciones, años y formatos; allí, autores de “best seller” como John Grisam, Paulo Coelho, Dan Brown o E.L. James encuentran el triste final de su carrera llenando paredes enteras.

No puedo negar que son librerías como estas donde terminan los libros que nadie quiere, pero siempre hay algún incauto que no sabe lo que tenía en casa. Lo vende y ahí estará, escondido entre la maleza puedes encontrar un tesoro olvidado.

Libros de ediciones maravillosas que nuevos podrían costar más de cincuenta euros, tú los consigues allí por menos de diez. Cuando pagarías veinte euros por un solo ejemplar, si juegas bien tus cartas puedes llevarte cuatro por ese precio. Es todo cuestión de visión. Consideradme una rescatadora de libros, porque la inmensa mayoría de mis ejemplares los he sacado de sitios como ese.

Aunque sobre todo, hay algo que me fascina, lejos del capitalismo y los precios. Hablo de las historias.

Un libro encierra una historia. La lees, te gusta y ya está. Un libro de segunda mano contiene más de una. Te cuenta su anterior vida, comienza una nueva cuando lo encuentras y te narra la que tiene en su interior.

Por ejemplo, hay un libro de Rosa Montero, mi favorito, de hecho: Lágrimas en la lluvia. Fue hace años, estando en una de estas librerías. Hablaba con mi madre que me contaba sobre la visita a la ciudad de la autora, justo ese día. Me giré y delante de mis ojos apareció el libro, entre el caos reinante. Era una señal.

En mis estanterías también hay un libro de Cornelia Funke, El jinete y le dragón. Un libro descatalogado y prácticamente inexistente dentro de la bibliografía de la autora, y que rescaté de una pila de libros. Nadie sabía que estaba ahí, ni el vendedor. Colecciones de las obras completas de Shakespeare o las Crónicas de Narnia. Libros de ciencia ficción y fantasía en ediciones antiguas y tapa dura. ¡Nunca sabes lo que puedes encontrarte!

Claro que también me gustan los libros perfectos, pero nunca cambiaría ninguno de mis libros de segunda man. Porque son perfectamente imperfectos.

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