¿Retelling o plagio?

Todos nos hemos criado con las típicas historia de los hermanos Grimm o Perrault. La Cenicienta, la Bella y la Bestia, Caperucita Roja…son cuentos de nuestra infancia que recordamos con cariño y cierto deje ingenuo y cándido propio de los niños. ¿Sabías que han vuelto? Hablo de los retelling por supuesto.

Porque últimamente se ha puesto muy de moda retomar viejos cuentos infantiles y adaptarlos al público actual. La literatura juvenil de nuestros días está plagada de adaptaciones con nuevos universos y desenlaces de aquellas historias que nos ayudaban a dormir.

Tales son los casos de la saga Crónicas lunares de Marissa Meyer donde Rapunzel, Caperucita Roja o Blancanieves, son reinventadas con nuevas historias o aptitudes. Otro retelling muy sonado es el nuevo de Danielle Paige y su saga del Mago de oz donde Dorothy y Glinda no son precisamente las chicas buenas del camino de baldosas amarillas.

Y la pregunta que nos debemos hacer tras ver estos ejemplos es ¿Por qué se sigue estirando este tipo de historias?

La respuesta es fácil. Porque funcionan.

Vladimir Propp probó que toda historia tiene una estructura básica que según que variantes puede cambiar, pero al final será siempre lo mismo. Coger un esquema ya predefinido, una historia que se sabe que funciona y darle la vuelta, buscar una nueva forma con los conceptos sociales de ahora, no tiene porque significar que el autor se ha quedado sin ideas. En mi opinión, al menos, es una muestra de creatividad y de romper lo establecido.

No os preocupéis, porque más retellins vendrán. ¡Estad atentos!

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