Un primer contacto con Rosa Montero

El jueves pasado tuvimos el honor de estar en la presentación de “La carne” de Rosa Montero, que acudió a la librería Cronopios de Pontevedra. 

Quedan cinco minutos para que comience la presentación del libro. La librería está a rebosar de gente esperando a la invitada que ya se retrasa. Los nervios por si algo le ha ocurrido o se ha olvidado de la cita comienzan a aflorar y ya se daba todo por perdido cuando Rosa Montero aparece apurada por la puerta.

Pero antes de su cita con la radio, tiene una cita con nosotros, y rápidamente vamos a la planta de abajo de la librería para una rápida entrevista con el tiempo en nuestra contra.

Cris: En primer lugar, gracias por concedernos la entrevista antes del evento.

Rosa: Nada…

Cris: Bueno, quisiera comenzar con una preguntas rápidas sobre “La carne”, su nuevo libro, que precisamente ha venido a presentar. 
Usted dice que Soledad, la protagonista del libro, es una persona profundamente misógina, pero que terminó entendiéndola, a pesar de que usted odiaba profundamente a este tipo de mujeres ¿Cómo es esto posible?

Rosa: Pues porque te vives dentro de todos los personajes. De todos: de los personajes principales, de los personajes secundarios, de los buenos, de los malos; entonces te vives y ves el mundo desde donde ellos lo ven, y son tus personajes quienes te enseñan el mundo. Se nota que un autor es maduro cuando tiene la humildad de dejarse contar la historia por sus personajes.
La historia de Soledad es una historia muy extrema, una historia muy difícil, pues me hace entender. Entiendo desde dónde sale esa rabia con la que trata, entiendo por qué piensa que todas las mujeres… que es un error, por otro lado, un error muy típico por parte de este tipo de personas, hombres o mujeres; es la típica persona que piensa que todas las mujeres son más felices que ella y por eso las odia.

Cris: Usted afirma que Soledad podría ser el personaje que menos se le parece de todos los que ha escrito…

Rosa: Sí, bueno, hay otros que se parecen muy poco también, pero desde luego se parece muy poco a mí.

Cris: ¿Pero puede haber una mínima parte de usted en ella?

Rosa: Hay muchísimas partes de mí, como las hay de ti, del señor que esté sentado en la primera fila… quiero decir, todos los escritores escribimos siempre de las mismas cosas, de las mismas obsesiones y las repetimos una y otra vez.
Entonces, pues, de lo que habla esta novela es del fracaso, del paso del tiempo, de lo que el tiempo nos hace, de la necesidad de ser amados de la manera que queremos ser amados, del miedo a la muerte, del miedo a la enfermedad, del miedo a la decadencia,  de… en fin, todas esas cosas. Eso, esos temas, están en mí, están en mi vida.
En ese sentido, sí, en cuanto a la temática, claro que me siento identificada, pero no de la manera en que responde, no en la manera en que vive, no en su vida, no en su biografía, no en lo que le ha pasado a lo largo de la vida, porque no tiene nada que ver con mi vida ni con la manera en la que responde ella.
Por ejemplo, ella responde misóginamente; yo no. O ella es una misántropa total y no tiene amigos. Yo, de lo que me siento más orgullosa en mi vida es de mis amigos, por lo que me es muy distinta.

Cris: Pero, al mismo tiempo, a Soledad al final la acaba rodeando gente de la escritura, que dice que la salva. Y  yo estuve en esta misma librería hace tres años, cuando vino a presentar el que era de aquella su último libro, “La ridícula idea de no volver a verte”, y usted dijo que la escritura la salvó.

Rosa: Bueno, más que salvar, la escritura te permite vivir. Realmente no es terapéutica. Cuando te dicen si es terapéutica la escritura pues eso es decir que es algo muy pequeño porque ¿qué es terapéutico? Una aspirina para quitarte el dolor de cabeza, por ejemplo. Pero lo que hace la escritura es darte la posibilidad de vivir. Yo no sé cómo podría vivir sin escribir. Para mí es estructural. No es que te salve, es que te permite vivir. ¡Es más que salvarte! Es… siempre digo que soy una escritora orgánica porque para mí es algo tan importante como respirar. Es algo esencial.

Cris: Si me permite, personalmente mi personaje favorito es Bruna (protagonista de “Lágrimas en la lluvia” y “El peso del corazón”), que sé que también es el suyo.

Rosa: -risas- Oh, gracias.

Cris: ¿Qué se siente al ser una especie de Nostradamus al ver que ese Madrid de dentro de cien años pronto se hará realidad?

Rosa: Si es que… la verdad no lo sé. Es que ya no es el Madrid, sino el mundo. Yo he intentado hacer mis dos novelas de Bruna, ahora ya voy a hacer la tercera…

Cris: Eso quería escuchar -risas-. 

Rosa: Ahora, la próxima ya es otra Bruna. Bueno, pues, yo lo que siento… las novelas de Bruna son las más realistas que he hecho. He intentado hacer un mundo que fuera coherente, un mundo que fuera lógico y, efectivamente, en un desarrollo social, en un desarrollo político, en un desarrollo histórico, científico, tecnológico; que sea plausible y también probable.
Entonces, lo terrible es que en los cinco o seis años que llevan las brunas en la calle, ya se están cumpliendo muchas cosas, y son todas horribles.
O sea, es que me da… es que tanto la crisis de refugiados; que esta no es más que la primera, van a venir muchas más después, y ya lo cuenta en “Lágrimas en la lluvia”con todos esos movimientos migratorios cuando la crisis de Siria. La primera tenía a todos los expertos del Pentágono y la ONU y dicen que el cambio climático tenía mucho que ver porque hubo una sequía tremenda de siete años, entonces claro, la gente abandonó el campo. Millón, millón y medio de personas se fueron a Alepo, se fueron a Damasco, crearon unas situación social mucho más conflictiva donde engancha la violencia… es lo que cuento en Lágrimas en la lluviaO el ISIS, que no existía cuando publiqué la primera novela, y cuando hablo del mundo, este teocrático tremendo; pues ISIS es peor que ese mundo. Entonces, todo parece que se va cumpliendo pero no se cumple en lo mejor.

Cris: Ya en el “Peso del corazón”,  creo recordar que a Bruna le quedan tres años para llegar al TTT (Tumor Total Tecno) y yo me preguntaba ¿por qué esa manía por la mortalidad? Porque Soledad, la protagonista de La carne, está como frustrada y no tiene tiempo, que se le escapa. 

Rosa:  ¿Y cómo no? La novela contemporánea es una novela sobre la muerte, y tal, muy existencial; pero la mía en concreto es tremendamente existencial. Mi primera novela, que la publiqué con veintiocho años, Crónica del desamor, ya entonces estaba obsesionada por el paso del tiempo y por la muerte. Y yo pregunto: ¿cómo no escribir sobre la muerte? Si la muerte es la gran tragedia del ser humano, no nos cabeza y todo lo que hace el ser humano lo hace contra la muerte. Entonces, ¿cómo no escribir sobre la muerte? Es el gran tema.

Cris: Y ya la última pregunta, ¿si le dieran de posibilidad de, por ejemplo, volver a los veinticuatro, pero con la mentalidad que tiene ahora mismo?

Rosa: Sería una aberración -risas- Hay que tener tu edad con tu mentalidad.

Aquí tuvimos que terminar la entrevista con las mismas prisas con las que comenzamos. En el piso de arriba, medio centenar de personas ocupando la librería y la acera esperaban a Rosa Montero.
Le agradecemos esos cortos pero intensos minutos que nos dedicó y esperamos volver a encontrarla próximamente.

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